Ramón,
solo nos conocimos por poco más de un año, pero ese tiempo nos bastó para querernos y consentirnos; en ese año me demostraste mucho más, de lo que otras personas lo harían, me aceptaste tal cual era; me esperaste alerta todas las noches de facultad, solo para saludarme de forma efusiva; siempre supiste que contabas conmigo para un momento de juego y diversión.
Fuiste un gran compañero dentro de mi casa, contigo al lado, nunca me hiciste sentir solo, bastaba una caricia para saber que estabas al lado mio.
Lo único que pude hacer por ti, fue cuidarte en tus últimos días, sacando el valor de cualquier lado, para soportar el dolor que me daba verte cada día mas débil. Y fue justamente bajo mi protección, después de acomodarte la cabeza un poco, y un pequeño movimiento de tus patas, con tu mirada fija y tu cobija encima, has decidido decirnos adiós.
Te vas tranquilo, durmiendo (gracias al valium), pero con el sentimiento de tranquilidad que nos diste toda tu vida, llena de anécdotas y momentos especiales y sobre todo, un amor sincero a todos los que nos involucrábamos contigo.
Ahora, lleno de lágrimas, solo puedo darle gracias a Dios por haberme cruzado en tu vida y por tener la certeza que algún día volveremos a jugar como lo hacíamos hace tan solo dos semanas.
Siempre estarás presente dentro de mí, porque amigos con tú, pocos.
Gracias "monchito" por darme tantos buenos momentos, te extrañaré!!!!!!!
Tu siempre amigo
Juan David
miércoles, 21 de julio de 2010
viernes, 11 de junio de 2010
¿Qué es un mundia?
Mientras veía algunos partidos del mudial, medité:
En tiempos actuales, donde los problemas económicos y sociales, la discriminación, la pobreza y el hambre, son hechos que están a la orden del día, aparece un evento que reune a millones de personas a nivel mudial, el cual hace que las preocupaciones sociales, económicas y dicriminatorias de esos millones de personas, desaparezcan por 90 minutos.
Socialmente se dejan de lado los prejuicios porque sin importar quien esté al lado, en ese momento se deja de ser un individuo aislado, para convertirse en una multitud. Se olvida cómo está la economía, lo más importante es juntarse con familiares y amigos, para estar presente, desde la casa o desde un bar, en este magno evento. Y obvio, por la noche salir a debatir sobre lo sucedido con los cómpinches, rodeado de un par de cervezas.
No sé muy bien que parte del cerebro del humano, especialmente del género masculino, se activa, o cual glándula se estimula, para que segregue algún tipo de fluido que altera el equilibrio emocional y racional. Cuando se ve por television o se escucha por radio que el conjunto de once personas, vestidas con los mismo colores y buscando meter una pelota entre tres palos, la ansiedad y la sudoración aumentan, la presión se altera y nuestro equilibrio nervioso se vé seriamente afectado. Todo este malestar corporal, se cambia en alegria, cuando por fin se escucha la más famosa y deseada sílaba de tres letras: GOL!!!!
Se abrazan, saltan y gritan con alegria con cualquier desconocido que esté cerca, desahogandose de esa tansión contenida, porque lo único importante en este momento es que todos estaban deseando ver la pelota entar al arco. El amor hacia la bandera y hacia la patria se multiplica. El sentimiento es indescriptible, la sensación de grandeza, superioridad y orgullo traspasa las barreras cotidianas.
Es realmente gratificante ver el poder de unión que se tiene en torno a este evento, donde la mayoría de personas se unen alrededor de un gran deporte: EL FÚTBOL
Ojala nuestros líderes y nosotros mismos nos dieramos cuenta que si nos unimos en torno a un ideal y que cuando todos ¨vamos¨ para el mismo lado, los conflictos que nos rodean, disminuyen en gran medida.
Gracias por tener 90 minutos de ilusión y unión, esperando que no solo sea cada 4 años!
En tiempos actuales, donde los problemas económicos y sociales, la discriminación, la pobreza y el hambre, son hechos que están a la orden del día, aparece un evento que reune a millones de personas a nivel mudial, el cual hace que las preocupaciones sociales, económicas y dicriminatorias de esos millones de personas, desaparezcan por 90 minutos.
Socialmente se dejan de lado los prejuicios porque sin importar quien esté al lado, en ese momento se deja de ser un individuo aislado, para convertirse en una multitud. Se olvida cómo está la economía, lo más importante es juntarse con familiares y amigos, para estar presente, desde la casa o desde un bar, en este magno evento. Y obvio, por la noche salir a debatir sobre lo sucedido con los cómpinches, rodeado de un par de cervezas.
No sé muy bien que parte del cerebro del humano, especialmente del género masculino, se activa, o cual glándula se estimula, para que segregue algún tipo de fluido que altera el equilibrio emocional y racional. Cuando se ve por television o se escucha por radio que el conjunto de once personas, vestidas con los mismo colores y buscando meter una pelota entre tres palos, la ansiedad y la sudoración aumentan, la presión se altera y nuestro equilibrio nervioso se vé seriamente afectado. Todo este malestar corporal, se cambia en alegria, cuando por fin se escucha la más famosa y deseada sílaba de tres letras: GOL!!!!
Se abrazan, saltan y gritan con alegria con cualquier desconocido que esté cerca, desahogandose de esa tansión contenida, porque lo único importante en este momento es que todos estaban deseando ver la pelota entar al arco. El amor hacia la bandera y hacia la patria se multiplica. El sentimiento es indescriptible, la sensación de grandeza, superioridad y orgullo traspasa las barreras cotidianas.
Es realmente gratificante ver el poder de unión que se tiene en torno a este evento, donde la mayoría de personas se unen alrededor de un gran deporte: EL FÚTBOL
Ojala nuestros líderes y nosotros mismos nos dieramos cuenta que si nos unimos en torno a un ideal y que cuando todos ¨vamos¨ para el mismo lado, los conflictos que nos rodean, disminuyen en gran medida.
Gracias por tener 90 minutos de ilusión y unión, esperando que no solo sea cada 4 años!
viernes, 7 de mayo de 2010
watergate
Viendo el clase el famoso caso de Watergate, y después por pura coincidencia, empece a ver la película ¨Los hombres del Presidente¨, que habla sobre el mismo tema.
Me dí cuenta de la gran labor que tiene que hacer un periodista de verdad, un periodista con hambre, un periodista con ganas... en pocas palabras un PERIODISTA.
De este modelo de periodismo, me surgen dos preguntas, la primera más fácil que la segunda, pero en sí, con alguna relación entre las dos.
1) ¿ Estamos preparados para ser periodistas de verdad, cuando en las clases lo único que nos enseñan es algo de historia del Diario La Nación y los suplementos que lo componen, en vez de intentar buscar nuestro lado crítico y analítico, o por lo menos hacernos escribir de mejor manera?
2) ¿ La sociedad en la que vivimos, esta lista para recibir en sus medios de comunicación a periodistas que tengan hambre de verdad; o la simple pereza de conformarnos con las ¨verdades¨que nos imponen los medio, hacen que la profesión de periodista se limite única y exclusivamente presentar las noticias de una forma superficial?
La única conclusión a la que pude llegar es:
El sistema en el que vivimos, donde lo más importante es sacar los dividendos necesarios, para tener conformes a un grupo de accionistas, al cual solo le importa que la cantidad de dinero que el diario gasta por cada tirada, sea un número mucho menor al monto que recibirán cuando toque hacer las cuentas de fin de mes; cuando la labor real de un diario es informar a la gente de una manera objetiva, sin segundas intensiones; y llegué a esta conclusión:
¿Estaremos en los últimos días de lo que se conoce como periodismo, o es simplemente una crisis evolutiva, donde encontraremos en un futuro (no sé si lejano), un periodismo que logre convivir con el sistema actual?
Me dí cuenta de la gran labor que tiene que hacer un periodista de verdad, un periodista con hambre, un periodista con ganas... en pocas palabras un PERIODISTA.
De este modelo de periodismo, me surgen dos preguntas, la primera más fácil que la segunda, pero en sí, con alguna relación entre las dos.
1) ¿ Estamos preparados para ser periodistas de verdad, cuando en las clases lo único que nos enseñan es algo de historia del Diario La Nación y los suplementos que lo componen, en vez de intentar buscar nuestro lado crítico y analítico, o por lo menos hacernos escribir de mejor manera?
2) ¿ La sociedad en la que vivimos, esta lista para recibir en sus medios de comunicación a periodistas que tengan hambre de verdad; o la simple pereza de conformarnos con las ¨verdades¨que nos imponen los medio, hacen que la profesión de periodista se limite única y exclusivamente presentar las noticias de una forma superficial?
La única conclusión a la que pude llegar es:
El sistema en el que vivimos, donde lo más importante es sacar los dividendos necesarios, para tener conformes a un grupo de accionistas, al cual solo le importa que la cantidad de dinero que el diario gasta por cada tirada, sea un número mucho menor al monto que recibirán cuando toque hacer las cuentas de fin de mes; cuando la labor real de un diario es informar a la gente de una manera objetiva, sin segundas intensiones; y llegué a esta conclusión:
¿Estaremos en los últimos días de lo que se conoce como periodismo, o es simplemente una crisis evolutiva, donde encontraremos en un futuro (no sé si lejano), un periodismo que logre convivir con el sistema actual?
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